
El chisme y la Sabiduría
- Llamadas A Ser

- 23 nov 2021
- 4 min de lectura
"EL CHISME Y LA SABIDURÍA"
Desafortunadamente podemos ver hoy día un contraste en la sociedad, por un lado abundan las personas que llevan y traen chismes de otros, no miden las consecuencias que sus palabras puedan traer a los demás, ni tampoco alcanzan a percibir el efecto colateral dañino que esto les ocasiona a ellos mismos en su relación con Dios.
Cuando somos esparcidores de rumores en lugar de ayudar a frenarlos, estamos contribuyendo a dar muerte a una persona.
Sí, ¡Tal como lees!, estamos siendo parte en la destrucción de una persona, estamos matando su reputación, su prestigio, sus sueños;... porque estamos contribuyendo a que otros lo vean con malos ojos, que los demás lo rechacen, lo excluyan, y que a su vez sigan esparciendo como pólvora los rumores que llevamos a ellos. Pólvora que terminará encendiendo un gran bosque, como lo dice el libro de Santigo capítulo 3 versículo 5; y culmina en todo un mundo de maldad que después será muy difícil de apagar.
En contraste, se encuentran el tipo de personas sabias (muy escasas por cierto), esas que saben cómo frenar los chismes, que por muy tentados que se sientan a creer y seguir esparciendo lo que oyen, prefieren dar el beneficio de la duda al otro, eligen no juzgar según lo que otro les dice, según las apariencias de las cosas, sino como dice la escritura: ..."según el justo juicio de Dios" (Jn 7:24) y están dispuestos a seguir sus vidas y caminos enfocándose en corregir sus propias deficiencias, en seguir creciendo en su comunión con Dios. Es decir, eligen no quitar sus ojos de Jesús.
Tristemente este tipo de personas están en peligro de extinción. Y en el mundo el chisme es algo que se ve no sólo con frecuencia, sino que además se ve como algo "natural", por tanto, definitivamente no es el lugar donde podamos encontrar personas sabias, ya que la sabiduría es un don que proviene de lo alto, proviene de Dios, quien es la fuente inagotable de sabiduría.
Pero podremos hallarla sin duda en aquellas personas que conocen a Dios y tienen una genuina relación con él.
"Sin embargo, es alarmante saber que aún dentro de las iglesias escasean personas sabias que estén dispuestas a frenar el chisme".
Y esto ¿A qué se debe?
Son 3 las razones que con mayor frecuencia ocurren:
1. 《 Asisten a una Iglesia pero no estudian la palabra de Dios 》
No tienen el hábito de escudriñar las escrituras, ni de tener devocionales diarios con Dios para lograr crecer hacia la madurez espiritual, para adquirir así la sabiduría y ejercitar los sentidos en el discernimiento del bien y el mal. (Hebreos 5:14)
2.《 Estudian la biblia de forma intelectual 》
Este tipo de personas pueden y les gusta estudiar las escrituras, asisten a estudios bíblicos, memorizan y profundizan en la palabra de Dios e incluso ¡pueden enseñarla!, pero no pueden y en ocasiones tampoco quieren reconocer las implicaciónes que ésta tiene para sus vidas.
Por lo tanto, sólo redundan en un mero conocimiento intelectual, sin que haya una evidencia de un corazón transformado, el cual pudiera impactar realmente su diario vivir.
3.《 No ORAN pidiendo sabiduria 》
Es muy fácil perder el enfoque de esta petición en nuestras oraciones. A veces nos confiamos, pensamos que porque hemos conocido y memorizado gran parte de las escrituras ya somos automáticamente sabios, y aunque ésto es cierto en parte, pues la palabra de Dios es poderosa para transformarnos, y en ella se encuentra todo el consejo de Dios para cada situación de nuestras vidas; sin embargo no debe ser una práctica que se lleve de forma separada a la oración.
Aquí hay algo que queremos puntualizar; el conocimiento bíblico sin una vida de oración puede llenarnos de orgullo y arrogancia, y una vida de oración sin conocimiento bíblico, nos impide crecer sanamente y salir de la ignorancia.
Una cosa va ligada a la otra, por ejemplo, necesitamos orar antes de estudiar la palabra de Dios, para que el abra nuestro entendimiento y podamos entender su verdad revelada en las escrituras, debemos orar para que impacte y transforme nuestros corazones.
Y necesitamos volver a orar después de haber leído y estudiado las escrituras, agradeciendo a Dios lo aprendido y pidiendo que esas verdades se arraiguen en nuestros corazones, para que en el diario vivir nos hagan SABIOS, y nos ayuden a tomar las mejores desiciones para nosotros y nuestro prójimo también.
No por nada Dios nos pide en el libro de Santiago que debemos orar por sabiduría y nos hace una bella promesa: El nos ASEGURA que la dará al que se lo pida de forma abundante y sin reproche (Santiago 1:5) .
El es un Padre amoroso que nunca se cansa de nosotros, y sólo recurriendo a él diariamente en oración pidiendo su sabiduría, ésa que no es terrenal, sino que proviene de lo alto; es que podremos vencer éste y cualquier otro pecado en nuestras vidas.
《 Llamadas A Ser 》
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