Mi TestimonioPor Paty González
Mi nombre es Patricia Villedas, (Patty), tengo 46 años, nací y vivo en Cd, Valles, S.L.P.Tengo aproximadamente 9 años de conocer a Dios, contraje matrimonio por primera vez a la edad de 19 años con mi esposo Jorge González cuando él tenía 33 años, a los dos años de casados tuvimos a nuestra hija Roxana y siete años después nació nuestro hijo Jorge. De esta manera transcurrió nuestro matrimonio con sus altas y bajas, con una aparente estabilidad, vivíamos en un Municipio a hora y media de Cd. Valles. Luego a mi esposo le llegó un cambio de plaza precisamente a Cd. Valles, nos mudamos a esta Ciudad y nos instalamos muy a gusto y pensábamos que todo iba a estar bien porque queríamos vivir aquí, pues de aquí son nuestras familias. Así permanecimos durante un año hasta que mi esposo cayó en pecado de adulterio, de ahí empezaron los problemas, se fracturo nuestro matrimonio, vino la crisis sentimental y familiar en nuestro hogar, me llené de soberbia, orgullo y aún no conocía lo que era el perdón, con ello vinieron los trámites de divorcio, descarté la reconciliación, aunque mi esposo lo intentó en varias ocasiones, mi corazón estaba lastimado y endurecido.Vino primero la separación física, mi esposo se salió de la casa y después el divorcio.Mi esposo durante la separación empezó a buscar a Dios en la iglesia tradicional, el siguió con su trabajo, y nunca se desentendió de los niños.Yo me dediqué a trabajar de forma independiente en una Boutique propia, ir al Gimnasio y estar al pendiente de mis hijos.Dos años después del divorcio, tuve una racha de “Vida Loca” donde intentaba llenar el vacío de mi corazón en fiestas y antros, donde no faltaba el alcohol y el cigarro, que después en lugar de hacerme sentir feliz, me hacía caer en mayor tristeza y soledad.Durante todo este proceso aún cuando Jorge intentó la reconciliación, no la hubo porque había mucho enojo, rencor y soberbia en mi corazón.Así transcurría mi vida, hasta que un día apareció alguien que al año de conocernos, me propuso matrimonio y nos casamos por el civil. Unos meses después, me llegó la noticia de que Jorge también se casaba. Estando casados ambos con nuestras respectivas parejas, se incrementaron aún más los malos tratos entre nosotros…no había esperanza.El matrimonio de Jorge duró menos de un año… Y por mi parte durante el tiempo que estuve casada con mi nueva pareja, puedo decir que la convivencia siempre estuvo llena de desconfianza, celos, pleitos; y así transcurrió hasta que un día comenzó en mi un problema de salud, con fuertes dolores de cabeza y perdida de la visión en uno de mis ojos. Empecé a buscar doctores y especialistas, con resultados nulos y mi vista siguió empeorando cada día mas, primero en un ojo y después en el otro.Con este problema de salud y los constantes pleitos, mi actual matrimonio culminó nuevamente en divorcio.Obviamente volví a sentirme sola, vinieron a mi mente pensamientos malos, suicidas, por lo que intenté acercarme a Dios, buscándolo en la religión tradicional, pero no tuve éxito. Sólo encontré puertas cerradas…y tan solo quería que me escucharan.Recordé entonces que ya hacia algunos años Jorge decía ser Cristiano y haber encontrado paz, amor y perdón en su vida.Seguido me encontraba también en Facebook publicaciones cristianas de conocidos y amigas, que llegaban a mi corazón, o que me daban esperanza y justo eso era lo que yo necesitaba.Para entonces Jorge sabia de mi condición de salud y estaba muy al pendiente de mí, y fue así como un día decidí preguntarle como podía acercarme a ese “Dios vivo“ que él decía haber conocido, y le pregunté por una Iglesial cerca de donde yo vivía, ya que mi vista empeoraba y ya no podía manejar.Y así fue como llegué a una Iglesia cristiana donde conocí de Dios por primera vez y empezó a llegar la paz deseada, la fortaleza y el amor a mi vida. Aprendí a perdonar y poco a poco mi corazón fue sanando.Para ese tiempo mi relación de amistad con Jorge seguía mejorando y cada vez eran más frecuentes nuestros mensajes y llamadas, así por la gracia de Dios, comenzamos nuevamente una relación amorosa, y unos meses después nos casamos por segunda vez, teniendo al día de hoy ocho años de feliz y pleno matrimonio.Aun cuando mi vista recibió un gran daño, y que según la ciencia médica es permanente, doy gracias a Dios de todas formas, pues nunca más regreso el dolor a mi cuerpo. Tengo la Fe puesta en Dios y esto no me desmotiva en absoluto, pues sé que él tiene el control de mi vida, de mi casa y mi familia, y hoy día, puedo decir con certeza que nuestra esperanza de vida es Cristo.Dice su palabra; “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).A él damos toda la Gloria por nuestra familia, nuestro matrimonio, nuestra casa, y la confianza y el amor de los que ahora gozamos entre nosotros.Quiero terminar contándoles que durante todo éste tiempo, he creído, testificado y abrazado, ésta promesa que viene en el libro de Romanos 8:28.“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósitos son llamados”DIOS LES BENDIGA !!